Casona Echeñique: Un nuevo y elegante centro cultural en Peralillo abrirá sus puertas a la región

-En su parque comunal se encuentra esta casona señorial de estilo francés, perteneciente a Agustín Echeñique Tagle, uno de los hacendados más poderosos de la historia de Colchagua. Tras el terremoto de 2010 el Ministerio de Obras Públicas tomo en sus manos la misión de recuperar esta estructura para convertirla en uno  de los más bellos centros culturales del país. Hoy solo restan unos meses para que toda la comunidad vuelva a dar vida a este lugar que acuña parte de la historia de nuestra región.

 

Irene Padilla A.

 

Corría la segunda mitad del siglo XIX y  los grandes empresarios mineros y terratenientes chilenos  competían por tener las mansiones más lujosas y  elegantes del país, ya sea en el campo o en la ciudad. Fue en esos años de vorágine, exactamente en 1880 cuando Agustín Echeñique Tagle, uno de los  hombres más ricos y poderosos  de Colchagua, decidió construir esta casona campestre que se convirtió en el centro social  de la zona.

Como buena parte del patrimonio chileno, la hoy reconocida Casona Echeñique, debió pasar por años difíciles,  no solo por  la falta de cuidados y mantención, sino también las inclemencias de un territorio en constante movimiento. Su abandono era evidente desde el año 1985 cuando su estructura se partió en dos, pero fue el terremoto de 2010 el que desplomó  sus muros para siempre. El año 2009  la Casona Echeñique  fue declarada Monumento Nacional y por ello su reconstrucción se convirtió en una de las prioridades del Ministerio de Obras Públicas, el ente encargado de traer a la luz nuevamente esta bella  vivienda.

Ernesto Lobos, es arquitecto y experto en Conservación y Restauración del Patrimonio. Tras trabajar un largo periodo en la reconstrucción de la Iglesias del Norte, llegó a Peralillo a hacerse cargo de esta monumental obra, ubicada en el corazón del Valle del Vino. Lobos cuenta que al momento de comenzar la obra, en el verano de 2016, era muy poco lo que se podía rescatar debido a la destrucción provocada por el movimiento telúrico, un reflejo de lo que había sido su historia en los últimos 30 años. “La casa se hizo en 1880 y en 1915 Echeñique la vendió a la familia de su contador. En 1930 tiene nuevo dueño y en 1950  su dueña la dona al municipio el que instala  un internado de niñas que funcionó por  25 años. Tras el terremoto de 1985 la casa es abandonada por fallas estructurales, y desde entonces comienza a ser usada como casa de personas de la calle, en el fondo un okupa. El terremoto pasado la destruye por completo, en las zonas que eran adobe  y  buena parte de la madera había sido comida por las termitas, pero el piso que es un zócalo de piedra y ladrillo se salvó completo  y eso tiene   un alto valor patrimonial”, señaló.

 

El arquitecto destaca que la belleza de esta vivienda la hace  digna de ser recuperada y entregada a la comunidad de la forma más parecida al plano original, ya que su diseño arquitectónico responde a un trabajo delicado y minucioso que quedó en manos de uno de los arquitectos más famosos y cotizados de la época, George Henri Dubois.  “La casa era originalmente de adobe y madera de estilo señorial de la campiña francesa y como Echeñique era muy adinerado  le encargó a Dubois no solo la casa sino también  el paisajismo de estos jardines del Parque Peralillo  que son de la época. La casa era muy elegante, escritos de la época señalan que sus muros y cielos tenían  frescos pintados, los que lamentablemente se perdieron, un balaustra,   además de usar materiales como roble que es de altísima calidad lo que demuestra el poder adquisitivo de quien hizo esta casona”.

NUEVO CENTRO CULTURAL

La reconstrucción de la Casona Echeñique fue pensada no solo para traer de vuelta este monumento sino también para que sea utilizado integralmente  por la comunidad, destinado a dos fines: la promoción de las artes y de la producción vitivinícola, todo ello a cargo de la Municipalidad de Peralillo. Por ello el proyecto de restauración no solo levanta los antiguos salones y dormitorios que en un futuro serán usados como salas de conferencias, exposiciones y talleres artísticos, sino que también recupera las antiguas bodegas ubicadas bajo el zócalo original de piedra y ladrillo, zonas que serán utilizadas como cavas para los mejores vinos de la zona.

“El nuevo esqueleto de la casa es metálico completo y los muros se hicieron  de adobe. Recreamos los mismos elementos decorativos con madera nativas, los baños y cafetería estarán decorados con muebles de la época, de esta manera se rescata por completo el espíritu señorial de la casona”, detalla Ernesto Lobos, el arquitecto a cargo del proyecto, quien agrega que el trabajo no solo contempla la casona sino también sus jardines, uno de los paisajes más delicados que se hayan diseñado en nuestro país.

Por su parte la seremi del MOP, Natalia Sánchez  afirma que la Casona Echeñique junto a las iglesias de San Fernando, Lolol, y Chimbarongo son los últimos tres edificios patrimoniales que resta por entregar a la comunidad, y que en este grupo la Casona tiene un sello especial porque “para la Dirección de Arquitectura del MOP es muy importante aportar a recuperar el valor patrimonial de monumentos de interés público. En este caso se entrega a la región un proyecto de gran interés histórico, con un entorno hermoso al interior del Parque Municipal de Peralillo, que realza la belleza de la estructura que recuperamos. Es un verdadero aporte a la cultura y turismo de la Región de O’Higgins”. Al mismo tiempo la autoridad recalcó que esperan la obra sea entregado durante el primer semestre de este año.

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