¡La maldita hora del taco!

Hace un año se abría la remodelada Avenida Membrillar que hasta la unión con Avenida Miguel Ramírez, daba un gran respiro a la alta congestión de las horas punta en Rancagua. Sin embargo, el problema vial de la urbe parece no haber acabado. La maldita hora del taco está haciendo cada vez más estragos en la unión con la comuna de Machalí entre las siete y las ocho de la mañana. Un conflicto que desde hace algunos años remueve la paciencia de la comunidad, tanto machalina como rancagüina.

La conectividad vial es un problema de las grandes urbes y que afecta sin lugar a dudas a todos por igual, sin distinción de clase o género, afectando nuestra pasividad y calidad de vida. Muchos llegaron a vivir a estas zonas de Rancagua y Machalí buscando un futuro y una vida mejor para sus familias. Si bien, cuentan con todo tipo de servicios, especialmente colegios y supermercados, sus traslados al parecer se han vuelto un conflicto de nunca acabar.

Hoy no hay cabida para entender por qué un automóvil demora más de una hora o incluso hora y media, entre ambas comunas por el eje de Avenida San Juan, tan solo por transitar siete kilómetros de vía. Por eso es entendible que un grupo de ciudadanos se manifiesten y alcen la voz para “gritarles” a las autoridades competentes que están “hartos y fatigados” de vivir el problema cada día. Y para eso estamos los medios de prensa, para hacer un puente de comunicación entre las partes involucradas para acelerar su solución.

Sabemos que aún falta concretar la conexión entre  la zona de Sanchina y la Avenida República lo que permitirá una mejor llegada desde y hacia la Ruta 5 y hacia el centro y norte de Rancagua por la Alameda. Falta con urgencia la doble vía en la Carretera del Cobre desde Nogales hasta frente a la FUSAT  para aliviar el congestionamiento vehicular o el ensanchamiento de la avenida Escrivá de Balaguer, entre otras mejoras.

Entonces, no es imposible pensar en otras alternativas de transporte como un metro o tranvía entre ambas comunas que a la larga podría conectar a  los usuarios con otros servicios como el Rancagua Express. O bien, hacer una diferenciación de horarios de ingreso a los establecimientos educacionales del sector para aminorar congestión vehicular.

Los vecinos ya se cansaron y se están moviendo para hacer “ruido”, tanto por el bien y la seguridad de sus hijos, como de la calidad de vida y salud mental de todos. El parque automotriz seguirá aumentando tan rápidamente así como la apertura de nuevos proyectos inmobiliarios en la zona.  Nos sumamos a su llamado para darle carácter de suma urgencia a este conflicto que afecta a miles y miles de familias y vecinos.

 

Ximena Mella Urra

Editora de turno

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