Vuelve a respirar en el Clausura: Pablo Calandria acabó con la sequía de O’Higgins

 

  • El goleador apareció cuando muchos perdían la fe. El equipo volvió a la victoria después de un mes sin conocer de triunfos.

 

Épico. Lo del sábado por la noche en el estadio El Teniente, nuevamente entrará en las historias que los hinchas recordarán por largo tiempo. O’Higgins, que como lo había dicho su entrenador, no tenía margen, y que estaba obligado a ganar para no despedirse de la lucha por los primeros lugares, consiguió los tres puntos en una de las escasas ocasiones que se generó, merced a la fantasmal aparición de Pablo Ignacio Calandria.

El sempiterno goleador celeste, que no había tenido un buen encuentro, y que estuvo cerca de abandonar en los primeros instantes del duelo tras quedar contundido en la disputa de un balón (12’), poco a poco volvió a retomar el ritmo de partido, ese ritmo que los llevó -por largos pasajes- a correr tras la pelota ya que Everton era su dueño.

Tras un arranque fulminante, donde la línea defensiva celeste estaba parada en la mitad del campo y ahogaban al rival con dos o tres jugadores a la marca de quién tenía el balón en el rival, el trámite se fue para Viña. Los dirigidos por Arán no podían con el esquema impuesto por Vitamina Sánchez, que se hizo de las acciones y, en los 7’, casi logra la apertura. El colombiano Morelo definió una gran jugada de Maxi Cerato, pero equivocó en la dirección del balón.

Después, fue el propio capitán ruletero quién tuvo una de las mejores ocasiones del partido. En los 19’, armó una diagonal desde derecha a izquierda dejando en el camino a los defensores Bravo, Osorio y Acevedo. Para fortuna de O’Higgins, el tiro del delantero salió desviado por poco.

Es más, en la tercera oportunidad de gol, los amarillos nuevamente erraron de manera increíble. Corría el 30’, Morelo sacó un centro desde la banda, Cerato hace la pantalla que descoloca al bloque defensivo y el mexicano Iván Ochoa conectó. El tiro, por centímetros afuera de la portería de Miguel Pinto.

A esa altura del partido, la visita merecía abrir el marcador, pero, esa falta de finiquito les terminó pasando la cuenta con el pitazo final. Además, por esos instantes, el Capo de Provincia sufrió una baja por lesión. Manuel Bravo, que aparecía como titular por primera vez en el torneo de Clausura, fue fuerte a la disputa de un balón dividido contra el defensor Matías Blásquez y no quedó bien. Molestias en su rodilla izquierda obligaron a Arán a reemplazarlo por Yerson Opazo.

¿Y una de O’Higgins? Sí, en los 38’. Calandria probó desde la media distancia, claro está, por sobre la portería de Eduardo Lobos.

De esta manera, y con el marcador en blanco, ambos elencos se fueron al descanso.

 

EL DESAHOGO

En el segundo lapso, las ocasiones de gol fueron escasas, pero el partido tomó un ritmo vertiginoso. El fútbol fue diametralmente opuesto a la etapa inicial, se tornó en un partido de ida y vuelta, y con un trámite que le entregó la posesión de balón prácticamente de manera igualitaria a cada elenco.

Mientras los celestes apuntalaban por las intentonas de Martín Rolle, Marco Medel y Francisco Arancibia, en el otro lado Cerato y Morelo seguían generando peligro.

En los 54’, Calandria (que por esos instantes parecía un volante más) robó un balón en medio terreno, generó el contragolpe que luego lideró Arancibia, y quién finiquitó de mala forma la acción fue Cristian Insaurralde.

Everton por su parte, también metía miedo, y promediando los 65’, los técnicos comenzaron a mover el tablero para encontrar las variantes que les diera la victoria. En ese sentido, los dos buscaron modificar sus ataques. Mientras en el dueño de casa, Arán entregó la responsabilidad a los canteranos Sepúlveda y Salazar, por el forastero, Sánchez buscó experiencia con Leyton, Becerra y Almeyda. ¿A quién le dio más resultado? A O’Higgins.

El desempeño de Matías Sepúlveda, cargado hacia la izquierda, le cambió la cara a los celestes, y el “Tucu”, ganó bonos para seguir sumando minutos en el equipo. Lo propio David Salazar. “Chicoteao”, metió pierna fuerte, corrió todas las pelotas, y ayudó a sus compañeros a la hora de contener los embates viñamarinos.

Hasta que, en los 85’, llegó el desahogo para los más de seis mil rancagüinos que asistieron al estadio El Teniente. Jugada colectiva por la derecha que lideró Yerson Opazo y Francisco Arancibia, combinan para dejar sin opción de marca a Dilan Zúñiga, y el este último se acomodó para sacar un pase al segundo palo. Y, como un fantasma, llegó a conectar con golpe de cabeza Pablo Ignacio Calandria. Como en cámara lenta el balón se fue alejando del portero Lobos y se coló en un rincón. Gol de O’Higgins y el anhelado festejo de Arán, su cuerpo técnico y el plantel en general, llegó cuando más lo necesitaban.

Las caídas consecutivas frente a Audax Italiano y Deportes Temuco, ennegrecían en panorama, y solo una victoria podía dar luz y un golpe anímico importante de cara a la recta final del torneo.

Es más, en la próxima fecha (viernes, 20 horas), el desafío será aún mayor, ya que deberá visitar al copero Universidad Católica.

 

 

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