“Nadie puede aseverar que de buena fe Vidal construyó una casa, una piscina, con recursos del Teatro Regional”

 

Marcela Catalán

En enero de este año los concejales Silvia Santelices (PS), Carlos Arellano (DC), Danilo Jorquera (PC) y Patricio Henríquez (PS) entregaron antecedentes en Contraloría para que investigue las presuntas irregularidades ocurridas en el Teatro Regional de Rancagua durante el periodo en que Marcelo Vidal fue su director ejecutivo y artístico. Este domingo y a través de un medio de comunicación nacional, el fiscal Sergio Moya informó que el músico será formalizado por malversación de caudales públicos y negociación incompatible el 25 de mayo, día en que serán requeridas sus medidas cautelares.

“Él (Vidal) dice que usaba la camioneta de su padre, de su polola (para asuntos relativos al teatro). Eso en la administración pública es absolutamente ilegal y la ley se da por sabida. Es una excusa ingenua y me sorprende muchísimo, porque nadie puede utilizar platas fiscales en su nombre. También explica que en vez de hacer un cheque, usaba su productora para pagar a los artistas. Es una irregularidad por donde se le mire. Me preocupa dónde estaba la fiscalización cuando esto ocurría”, criticó el concejal Henríquez.

“La construcción de una casa, una piscina (con recursos del espacio), eso no se puede desconocer. No creo que alguien pueda aseverar que lo hizo de buena fe”, arguyó.

En cuanto a que estaría casi comprobado el mal empleo de alrededor de $60 millones por parte del músico, el socialista sostuvo que “es una cantidad ínfima de acuerdo a lo que hay que explicar”, refiriéndose a la otra arista que el ente persecutor debe indagar: el destino de $3600 millones para la operación del recinto, a lo largo de tres años en total.

En entrevista con el mismo medio, Vidal reconoció que varios de los montajes realizados no eran viables económicamente hablando. Es decir, se sabía que irían a pérdida con su desarrollo. Sobre esta arista, Henríquez desliza críticas hacia el edil Eduardo Soto, en su calidad de presidente de la Corporación de la Cultura y las Artes de Rancagua, entidad que manejaba el inmueble. “Tiene una responsabilidad judicial y administrativa. ¿Dónde estaba cuando esto sucedió? Vidal señala que se conocía de antemano que esas actividades no eran financiables y que el alcalde lo sabía, pero nunca le dijo no las llevara a cabo. Me parece muy bien (materializar ideas de gran calidad), pero aquello debe ejecutarse de acuerdo con la realidad económica”.

El concejal añade que Soto ostentaba un cargo al momento de ocurrir estas supuestas irregularidades, por ende, desestima que pueda desvincularse del tema. “Debió saber qué pasaba y tener responsabilidades, los estatutos de la corporación son claros. No puede desligarse de lo que la ley le confiere”.

Respecto a los antecedentes que él y sus tres colegas llevaron a Contraloría para que indague el caso, Henríquez aseguró que la semana pasada tuvieron una reunión con dicho organismo. “Nos dijeron que la investigación está casi finiquitada, estando a la espera de la resolución. No pudieron adelantarnos nada, pero explicaron que sólo falta dictar las resoluciones que corresponden”.

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