Artesano replica en cobre microorganismos marinos

Juan Carlos Orellana se propuso elaborar, en un mayor tamaño, piezas que representan esqueletos de radiolarios, foraminíferos y microalgas. La colección estará hasta mediados de junio en el Museo Regional.

Marcela Catalán

Con el fin de dar a conocer unos microorganismos que producen gran parte del oxígeno respirado en el planeta, dando cuenta de su importancia para la vida, Juan Carlos Orellana desarrolló el proyecto “La artesanía como herramienta de educación y divulgación científica”. La iniciativa fue llevada a cabo tras la adjudicación de un Fondart Nacional 2016, en el marco de lo cual su ejecutor replicó en cobre, a un mayor tamaño, esqueletos de radiolarios, foraminíferos y microalgas.

“Los primeros son de cristal y miden de 100 a 200 micrones, mientras que los segundos son de carbonato de calcio y de otros materiales similares. Viven en el plancton, consumen microalgas y todo bichito pequeño que anda por ahí”, detalla el artista.

¿Por qué dejó de hacer artesanía tradicional para dedicarse a difundir la existencia de estos organismos diminutos? Orellana explica que un tío suyo lo impulsó a replicar estas vidas, en una mayor dimensión. “Él las estudió durante 30 años detrás del microscopio, además de hacer publicaciones. Él me desafío en este tema”, comenta sobre su pariente, el ex académico de la Universidad de Los Lagos, Jaime Zapata, biólogo marino especializado en protozoos testáceos.

Antes de que su familiar le abriera los ojos a esta realidad, hace 4 años, Juan Carlos realizaba ollas, pailas y teteras, procurando contribuir a que continuara una tradición que proviene “del tiempo de la Colonia, ya que en la actualidad hay muy pocos elementos de cobre martillado”.

Fue esa técnica la que dice haber adoptado para llevar a cabo su fin, aplicándola primero a un proyecto pasado. “Mi interés es visualizar este mundo invisible para el común de la gente, dando a conocer estos esqueletos que son verdaderas esculturas. Me llamó la atención que uno de ellos fuera de cristal, midiendo apenas 100 micrones. Nosotros podemos pensar que creamos objetos futuristas. Pero no es así, existen en la naturaleza hace millones de años”, destaca el oriundo de Termas de Cauquenes.

Acerca de la reacción que genera su trabajo en el público, Orellana recuerda la primera exposición que efectuó para aproximarse al tema. “En Machalí, sin decirles nada, los niños imaginaron elementos del cosmos. Aseguraban ver platillos voladores, naves espaciales y otras cosas que creen que están en el cielo. En esa ocasión nombró la propuesta como “Una mirada al microcosmos marino”, por tanto, asociaron de inmediato ambas ideas”.

En cuanto a su más reciente colección, “La artesanía como herramienta de educación y divulgación científica”, ha estado en Navidad, pues allá existe “un yacimiento de fósiles” relativos al tópico, por lo que procuró concientizar al respecto en dicha comuna. La muestra también visitó Caldera por un motivo similar, dada la cercanía “del yacimiento de Bahía Inglesa”, en el Centro Cultural Estación, al lado del Museo Paleontológico. En este último le sugirieron instalar una exhibición “de microfósiles”. Semejante intención tienen en el de Navidad.

En relación a las etapas que implicó el desarrollo de la iniciativa, Orellana comenta que debió dibujar las piezas y estudiar la factibilidad de replicarlas en cobre con determinadas técnicas. “Debí buscar las más apropiadas para solucionar los problemas que surgían en el camino”, observa. “Hacer esto fue un desafío y en ese sentido un placer, porque entrego algo más que un objeto. Una paila la puede hacer cualquiera que domine un poco los procedimientos, pero para este proyecto debí investigar y comprometerme”, remata.

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