Nuevamente incendio intencional afecta a parroquia Cristo Rey

La madrugada de este lunes por segunda vez en cinco meses la reconocida parroquia de avenida Baquedano fue víctima de un siniestro, esta vez una bodega donde se acumulaban residuos flamables. Si bien la situación no pasó a mayores, el director del Pequeño Cottolengo, padre Alvaro Olivares indicó que le preocupa el ingreso constante de personas con el fin de robar y dañar el inmueble.

 

 

IRENE PADILLA

FOTOS. HECTOR VARGAS

 

  

Fue el 2 de enero cuando un incendio  intencional produjo la destrucción de buena parte de la Parroquia Cristo Rey de Rancagua, el tradicional templo de calle Baquedano donde se alberga a su vez la beneficencia Pequeño Cottolengo. En esa oportunidad los peritajes habrían indicado la acción de terceros quienes habrían ingresado a robar a una bodega cercana al lugar incendiado.

Cuatro meses después se repite la historia, ya que este lunes a las 3 de la mañana nuevamente se dio una alarma de incendio en ese lugar, el que consumió una bodega ubicada al lado del salón de catequesis de esa iglesia. El padre Álvaro Olivares, director del Pequeño Cortttolengo entregó detalles de esta situación “en ese lugar se guardaban maderas, fierros, y además la cera que va  botando la gruta, ahí se guardaba en sacos porque esa misma cera después se vende, entonces estaban ahí varios sacos  de material  inflamable. Gracias a Dios no pasó a mayores, se quedó en esa bodega y luego tomó  la salita del lado”.

El padre Olivares explica que desde el 2 de enero, fecha del primer incendio, se ha mantenido el ingreso ilícito de sujetos que llegan a la parroquia para robar: “ Comenzamos el 2 de enero con el primer incendio, donde entraron personas a robar porque  encontramos la consola de amplificación en los tachos de basura para llevárselos en cualquier momento; ahora  también tuvimos una seguidilla de ingresas de gente que  se metía en la noche, yo no tenía conocimiento de un ingreso en los últimos días, pero ayer se metieron de nuevo y  aún no sabemos si robaron algo pero aun así es evidente que entró gente”.

Si bien el padre Olivares explica que desde siempre la gruta y los patios de la parroquia han cobijado a indigentes, el perfil de quienes ingresan y cometen estos hechos sería totalmente distinto. “No tengo información concreta, algunos me dicen que son muchachos que vienen en la noche  a drogarse, o a beber alcohol, no tengo certezas, pero si son gente joven porque saltan las rejas, son personas ágiles, y rápidas”

Finalmente el padre indica que en caso del Hogar Pequelño Cottolengo el sistema de seguridad esta reforzado con decenas de cámaras, no así en la parroquia y que en ese caso es poco lo que se puede hacer en lo inmediato “salvo la coordinación con Carabineros, y solo nos queda reforzar las puertas, pero la gente salta la reja porque las puertas estaban bien, esta vez saltaron, pero aun así vamos a reforzar algunos accesos para poner más complejidad y hacer que nuestro  guardia esté más atento a ese sector”, sentencia el sacerdote y director del Pequeño Cottolengo.

 

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