Comunicadores asistieron a seminario sobre tratamiento mediático de estereotipos y violencia de género

Organizada por SernamEG y el Cntv, la cita se llevó a cabo en la Universidad de O’Higgins. En la ocasión se entregó la guía que el Gobierno lanzó para abordar el tema.

 

 

Marcela Catalán

 

 

Este jueves se llevó a cabo el seminario “Comunicación, estereotipos y violencia de género”, instancia que fue organizada por SernamEG y el Cntv. El objetivo de la instancia fue reflexionar sobre la relevancia de los medios en el tratamiento de la violencia en contra de las féminas, tendiendo a entregar recomendaciones a los reporteros de la zona. La cita se llevó a cabo en la Universidad de O’Higgins.

El evento comenzó con la presentación de la directora regional de SernamEG, Pamela Zamorano, quien explicó algunos de los tópicos centrales abordados por la “Guía ilustrada para una comunicación sin estereotipos de género” -lanzó el Gobierno en marzo de este año-. De acuerdo con la herramienta, los prejuicios existentes contribuyen a la ausencia de ellas en los espacios de decisión, como también a asentar otras formas de desigualdad.

La documentación igualmente detalla que el 51 por ciento de las mujeres representadas en la televisión chilena son altas, el 41 por ciento de estatura media y el 7 por ciento baja. En cuanto a su contextura física, el 82 por ciento es delgada, el 11 por ciento voluptuosa y el 7 por ciento robusta. Por eso la autoridad apuntó a la importancia de dar cuenta de su diversidad y el trato dado por diarios y la pantalla chica a los casos de violencia, indicando que es fundamental no justificar la violencia al resaltar supuestas aristas pasionales en su ocurrencia, y promover la corresponsabilidad en el cuidado de la familia.

A continuación Rocío Alorda, secretaria general y miembro de la Comisión de Género del Colegio de Periodistas, se refirió a las condiciones estructurales que contribuyen a la uniformidad a la hora de abordar estos temas. En ese sentido, destacó la gran concentración de medios existentes en Chile, los que en su mayoría tienen igual base ideológica, y cómo esto influye cuando se habla de los mismos como socializadores de las relaciones de género. En su opinión, primaría un enfoque que transmite los ideales de cómo ser hombres y mujeres.

A su juicio, dicha situación repercute en la falta de pluralidad en los contenidos, como también en una ausencia de discursos que cuestionen el orden y en la necesidad de incorporar otras lecturas sobre la realidad.

En esa línea aseguró que las mujeres son subrepresentadas en las noticias, no apareciendo en los temas que dominan la agenda.

Respecto al trabajo de la Comisión de Género del Colegio de Periodistas, Alorda explicó que la instancia se preocupa de observar y denunciar las malas prácticas de los medios en estos asuntos. Otros propósitos suyos son formar a los reporteros y construir redes nacionales e internacionales que contribuyan a mejorar el panorama.

El Departamento de Estudios del Cntv también brindo una charla, entregando recomendaciones sobre el tratamiento de la violencia contra la mujer y las niñas. En palabras de Claudio Garvizo, urge sensibilizar a las diferentes plataformas a que cubran los temas según un enfoque de derechos. También recalcó la relevancia de resguardar información sensible acerca de las víctimas, no arriesgando su integridad o dignidad, y no victimizándolas de modo secundario.

Algunas de las sugerencias fueron fomentar el empoderamiento femenino, al resaltar que ellas pueden sobreponerse a situaciones de violencia, incitar la denuncia de la búsqueda de ayuda cuando ellas y su entorno la sufren, mostrar las sanciones proporcionales a los delitos y evitar la espectacularización y el sensacionalismo en su abordaje. Aquello, no abusando de recursos audiovisuales u otros que aumenten el tono dramático de las notas.

Para finalizar, el director de cine y coordinador académico del Instituto de Altos Estudios Audiovisuales de la Universidad de O’Higgins, Ricardo Carrasco, se refirió al rol del cine en el reflejo de lo social.

En sus palabras, los proyectos comerciales presentan una imagen vapuleada de la mujer. Por el contrario, el realizador tuvo otra opinión sobre el cine arte. En ese sentido subrayó que, a la hora de abordar la violencia, su rol es distanciarse de los tratamientos más comunes y, desde la creación, construir un lenguaje para centrarse en el tema de otro modo. Como ejemplo de ello recordó la película “El chacal de Nahueltoro”, de Miguel Littín, donde un hombre mata a su esposa e hijos, recibiendo la condena de la justicia. A su juicio, la cinta revela que siempre es posible referirse a las agresiones sin tener que mostrar sangre o caer en miradas obvias.

 

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