Fueron llevados al Museo Regional: Incierto futuro enfrentan cartas, libros y fotos personales de Óscar Castro

Antes estaban en manos de la fundación que vela por su legado, pero desencuentros en su directorio derivaron en la intervención del ente persecutor, el cual hoy sostiene que la Biblioteca Nacional es la institución idónea para conservar los objetos. El nieto del poeta pretende vendérselos, aunque el subdirector del recinto santiaguino responde que no hay conversaciones oficiales.

Marcela Catalán

En abril de 2015, la Fiscalía de O’Higgins ordenó el traslado al Museo Regional de una serie de objetos que pertenecieron al escritor Óscar Castro. En la oportunidad se informó que se trataba de 250 piezas que antes estaban en la fundación del nombre del poeta rancagüino. La idea era que el espacio resguardara el material, debido a que la otra entidad no contaba con las condiciones óptimas para proteger el futuro de los bienes.

La situación se produjo luego de que ocurriera un quiebre en el directorio del organismo, protagonizado por familiares del autor y profesionales que por esos días se desempeñaban allí. La persecutora a cargo del caso en ese entonces, Gabriela Carvajal, indicó que la PDI haría “un registro correcto” de las posesiones llevadas, con el fin de que “no haya ningún tipo de confusión” respecto a lo incluido dentro del conjunto y así evitar su extravío. Agregó que el presidente de la fundación y nieto del vate, Miguel Arcaya, “habría hecho entrega voluntaria” de los artículos.

Han pasado más de dos años y el material sigue en el Museo Regional. Allá no pueden ser apreciados por el público admirador de la literatura de Castro, ni tampoco por quienes deseen realizar sus propios estudios sobre el legado del escritor. Misivas, libros y fotografías personales del hombre detrás de “La vida simplemente”, son parte de los objetos resguardados en el recinto.

“Si me preguntas a mí, lo más importante es la correspondencia. Ésta habla de esa dimensión desconocida de su vida y obra”, sostuvo en ese tiempo la socióloga Karina Tapia. Antes del quiebre del directorio, ella pertenecía a la mesa y ejecutaba un Fondart que analizaba el material (ver recuadros). Dentro de la documentación iban cartas entre el poeta local y Pablo Neruda. Aquello, en el marco de la Alianza de Intelectuales de Chile que este último encabezaba.

Según consignan las epístolas, el Premio Nobel le habría pedido a Castro que dirigiera las acciones de dicho grupo en la capital regional. Augusto D’Halmar fue otro con quien se contactó la mente tras “Llampo de Sangre”.

CAUSA ARCHIVADA
Consultado sobre el estado del caso, el fiscal Sergio Moya recuerda que todo inició a partir de desencuentros en el directorio de la fundación. “Miguel Arcaya denunció la apropiación indebida de una tercera persona (Karina Tapia). Esta última se manifestó preocupaba por el destino dado a unos manuscritos. Pensaba que aparentemente estaban siendo vendidos en sumas ínfimas de dinero y le parecía que ello no correspondía, decidiendo custodiar los artículos”.

De ahí que ordenaran investigar a la PDI “y esta tercera persona entregó toda la documentación”, comenta el abogado. “Si bien tenemos bodegas (en la Fiscalía Regional) para el resguardo de material, se ubican en un subterráneo. Pero había que cuidar el estado de las posesiones, poniendo atención a su temperatura y humedad. Por eso se hizo el nexo con el Museo Regional”, esgrime.

En razón de las pesquisas, el ente persecutor determinó que la causa fuera archivada. “La conducta de la persona que retiró los artículos no configura delito ni apropiación indebida. No estamos en presencia de un hurto”. El ánimo era ayudar a preservar las especies y “velar por su futuro”. Tampoco “se configuró un ilícito” de parte de Arcaya, resalta.

El fiscal Moya añade que él “ha insistido en la devolución de los objetos”. Sin embargo no autorizarán el traspaso, “hasta que estemos ciertos del lugar donde las piezas serán mantenidas y hasta que sean evaluadas del modo debido, porque el Museo Regional nos dice que sí tienen un valor” histórico y literario “que debe ser asignado por un perito”, recalca.

En base a este punto, el persecutor asegura que “en un momento” concordaron con el nieto de Castro en que la Biblioteca Nacional debía convertirse en el destinatario final del material. “Aparentemente tendrían el ánimo de comprar las especies a los parientes. Si eso se concreta, las entregaremos”, adelanta.

Respecto a si la Fiscalía puede hacer las gestiones para llegar a buen puerto, lo descarta. “El Código Procesal Penal establece que cuando incautamos algo y un tercero, en este caso la familia, alega dominio sobre esas especies, para liberar los artículos debe interponerse una tercería que no ha sido tramitada en el Juzgado de Garantía de Rancagua”.

Moya sostiene que la Biblioteca Nacional fue contactada por la Unidad de Delitos Ambientales y Patrimonio Cultural, confirmándoles el contacto con los parientes del poeta. Por tanto, esperan “un pronunciamiento definitivo”. ¿Qué pasa si desde Santiago la respuesta es negativa? “Deberíamos pedir un pronunciamiento al Tribunal, para que indique dónde debieran terminar las piezas”.

NIETO DEL POETA: “FUNDACIÓN ÓSCAR CASTRO SIGUE EN PIE”
El nieto del escritor y presidente de la Fundación Óscar Castro, Miguel Arcaya, ratifica que la intención del directorio de dicha entidad y de los parientes vivos del escritor es recuperar el material y, si es posible, venderlo al recinto de Santiago. Lo anterior, al tratarse de “un patrimonio familiar”. En esa línea adelanta que volverá a insistir en el asunto, recurriendo otra vez a la Fiscalía. “Ha pasado mucho tiempo desde que los objetos fueron trasladados y necesitamos saber en qué condiciones estos se encuentran, porque no sabemos si falta algo”.

Sobre el contacto sostenido con la Biblioteca Nacional, explica que tiene dos parientes trabajando allá. “Está la posibilidad de que compren esto (…), su subdirector se haya al tanto del tema”. No obstante, añade que no hay nada oficial “todavía”. Reglón seguido comenta que si la institución “no cuenta con ítem económico” para hacer la transacción, resguardarán los documentos “como fundación”. En ese sentido asegura que esta última entidad “sigue en pie”, funcionando por estos días en Calderón N°149, Población Las Viudas.

Arcaya también garantiza que ofrecieron las especies al Museo Regional, aunque arguye que en el espacio de Rancagua no disponen de recursos para concretar la adquisición. Además recuerda que en 2015 los profesionales que entonces se desempeñaban en el organismo que preside, ejecutaba un Fondart que se valía de este material. “El proyecto quedó inconcluso, pero sí o sí debo entregarlo terminado. Y mientras los artículos estén resguardados, no puedo”, reclama.

Karina Tapia es socióloga y cumplía labores de coordinación en el marco de la iniciativa. Ella llevó las especies al recinto de calle Estado. “Fueron movidas desde la fundación justamente por la imposibilidad de ejecutar la propuesta (ahí), porque desde antes no estaba dado un contexto institucional que respaldara el cuidado de esa colección”, arguye.

La profesional subraya que tampoco era posible seguir llevando a cabo el proyecto en el Museo Regional, “porque la siguiente etapa” apuntaba a “realizar una apuesta en valor en el mismo espacio de la fundación”. Aquello “era imposible”, a su juicio, pues en la entidad “ocurrían situaciones muy irregulares”. Por esos días la organización operaba en un inmueble de Mujica, facilitado en comodato por el municipio.

MUSEO REGIONAL: NO HAY RECURSOS PARA COMPRAR MATERIAL
Consultado sobre el tema, Francisco Mora, encargado de Colecciones del Museo Regional, explica que las piezas de Óscar Castro fueron dispuestas “en el archivo” del espacio. “Se encuentran en un embalaje adecuado para su conservación, estando bajo los parámetros de humedad relativa y temperatura” óptima, detalla.

El experto subraya que los artículos “tienen un evidente valor patrimonial, por ser parte de la vida del escritor. Al haber manuscritos, sirven para investigar su vida, cómo armaba sus poemas y con quién comentaba sus ideas”, agrega. Respecto a si el recinto desea adquirir definitivamente la documentación, sentencia que ahora “la institución no tiene la capacidad de comprar colecciones. Si bien tenemos interés, no contamos con los recursos para ello”, lamenta.

BIBLIOTECA NACIONAL: CONVERSACIONES NO SON OFICIONALES
Pedro Zegers es el subdirector de la Biblioteca Nacional. Al preguntarle si comprarán el material que perteneció a Óscar Castro, responde que el recinto de Santiago no ha sostenido “ningún acercamiento con él (Miguel Arcaya)”.

La única conversación que hemos tenido en ese sentido fue con Géssica Arcaya, funcionaria de la Biblioteca Nacional, y a la cual sólo le hemos manifestado, si es que se cuenta con los recursos, la intención de adquirir estos materiales del poeta (…) En todo caso, ella no es quien debe ofrecerlos. Por ser funcionaria, no puede ser parte de esta transacción”, advierte.

Reglón seguido, subraya que dicho contacto “se ha efectuado de forma verbal e informal, no existiendo documento que acredite esta intención”. En la misma línea, agrega que la institución “no tomará ninguna determinación hasta que el tema esté legalmente resuelto”.

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