Instituto Confucio de Santo Tomás ofrece clases de chino mandarín en Rancagua

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El viernes 29 de septiembre partieron las sesiones del segundo ciclo de este idioma, en el nivel básico I. En la actualidad, la profesora a cargo es Yuwei Wang.

Marcela Catalán

Desde 2008 hasta 2016, son 9.928 las personas que han tomado clases de chino mandarín gracias al Instituto Confucio de Universidad Santo Tomás. Un aprendizaje que nuevamente está al acceso de los rancagüinos durante este segundo semestre, tras un primer ciclo en la primera mitad de 2017. Sí, pues este viernes 29 de septiembre partieron las sesiones del nivel básico I, con la profesora asiática Yuwei Wang (22).

La iniciativa se extiende por tres meses, con citas de 3 horas. Ésta contempla la entrega de un libro, audios digitales, además de cuadernillos para ensayar la escritura de los caracteres de este lenguaje. Quienes han realizado los cursos del Injuv tienen un 50 por ciento de descuento, como también los estudiantes secundarios y universitarios. Los alumnos de Santo Tomás tienen una rebaja del 70 por ciento.

En su país, la maestra está por terminar la carrera de español en un plantel de educación superior que mantiene alianzas con el Instituto Confucio. La extranjera llegó a Chile a mediados de agosto, con el fin de apoyar las actividades de dicha entidad en la difusión del habla y cultura de su nación.

En opinión de Yuwei Wang, hoy es relevante que los chilenos aprendan chino mandarín en virtud del del aumento de negocios entre ambos territorios. “También China está más cerca, más vinculada con toda Sudamérica. Hay más relaciones económicas”, recalca.

“Allá hay muchos extranjeros hablando español, pero no son muchos los chinos que saben este idioma. En cambio, si un chileno sabe chino mandarín y viaja para allá, le será más fácil encontrar un trabajo”, asegura. En ese sentido, sostiene que podrían hallar empleo en el área de la educación, ya que “hay muchas universidades que necesitan maestros” que sepan español a la perfección, pero que igualmente se manejen bien en el chino mandarín. Lo anterior, pues muchos compatriotas suyos desean aprender el lenguaje hispanoamericano. “Por ejemplo, en mi universidad tenía una profesora chilena, otra de Argentina, todos eran sudamericanos”, recuerda.

Si bien el nuevo curso de chino mandarín comenzó este viernes 29 de septiembre, Yuwei Wang ya ha dictado antes clases en Rancagua. En vista de aquello, revela cuáles son las mayores dificultades de sus estudiantes. “La pronunciación (se les hace compleja), porque la fonética es muy diferente y el chino mandarín tiene cuatro tonos. Además les cuesta escribir los caracteres. Los más comunes son mil, pero hay más”. En cuanto a lo que más les llama la atención, la extranjera indica que justamente la evolución de los caracteres los ha dejado impresionados.

En su caso, Yuwei Wang confiesa que lo más engorroso del español ha sido conjugar los verbos. En un ámbito distinto, sostiene que el fanatismo nacional con el fútbol la ha dejado anonadada. Ella arribó al país cuando la selección de balompié disputó los últimos dos partidos de las clasificatorias a Rusia, sorprendiéndose de ver las calles casi vacías durante esas fechas. “En China no es así”, se ríe.

En relación al interés de sus pupilos por aprender chino mandarín, en Santo Tomás detallan que varios trabajan para empresas con vínculos comerciales con el gigante asiático. Otros son profesionales de áreas como la historia o amantes del mundo asiático en general, quienes desean saber más sobre China.

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