El Estadio El Teniente vivió una noche de emociones intensas y contrastantes. A pesar de vencer a Boca Juniors en los 90 minutos reglamentarios, igualando la serie, la tanda de penales le fue esquiva a O’Higgins, sellando su eliminación de la Copa Sudamericana. Sin embargo, el sentimiento predominante en el camarín celeste no fue de derrota, sino de una profunda satisfacción por el nivel mostrado ante un gigante del continente.
El director técnico, Lucas Bovaglio, fue el primero en manifestar el sentir del grupo: «La sensación es la de un profundo orgullo con este grupo de jugadores… por la forma en que compiten, cómo se entregan, el compromiso».
Bovaglio destacó que, aunque el resultado en los penales dolió, el equipo cumplió con la propuesta futbolística de ir hacia adelante. «Si teníamos que caer era de esta forma, entregando todo y yendo para adelante», dijo.
Por su parte, el delantero Arnaldo Castillo subrayó la jerarquía con la que el Capo enfrentó la llave. «Orgulloso por cómo se plantó contra un rival de jerarquía», afirmó, valorando además el haber mantenido el invicto histórico en casa en torneos internacionales. «Las estadísticas estaban claras de que teníamos la casa invicta en el campeonato internacional… lo ganamos bien, pero los penales dijeron otra cosa». En la misma línea, el defensor Miguel Brizuela aseguró que no hay espacio para los lamentos. «Nada que reprocharse. El equipo lo dio todo y lo único que queda es dar vuelta a la página», considerando que este domingo el conjunto deberá visitar a Deportes La Serena por el torneo nacional.
La nota de mayor pesar la puso Thiago Vecino, quien se mostró devastado tras fallar su remate desde los doce pasos y una oportunidad clara de gol durante el partido. «Hoy es el día más triste de mi carrera futbolística, solo pedirle disculpas por el penal fallado a la gente que tenía mucha ilusión». A pesar de su amargura, el apoyo de la hinchada fue incondicional, algo que el jugador agradeció escuetamente antes de retirarse.

Un adiós entre lágrimas y aplausos
La eliminación también marcó el fin de ciclo para figuras clave. Francisco «Pancho» González, autor del gol que dio vida a la esperanza rancagüina, se despidió del club con emoción. «Hoy puedo decir que en todo el mundo a O’Higgins lo conocen por lo que hicimos hoy”, comentó. El jugador confesó que le costó tomar la decisión de partir debido al cariño recibido, pues «hacía mucho no me sentía tan cómodo y tan feliz en un club».
Asimismo, Martin Sarrafiore confirmó que este fue su último encuentro en El Teniente. «Fue mi último partido acá», señaló, destacando que se va agradecido por los dos años intensos vividos en la ciudad. Mientras González jugará en Xolos, Sarrafiore lo hará en Atlante.
A pesar de la despedida internacional, el cuerpo técnico y los jugadores ya miran hacia el futuro, con el objetivo de coronar este año especial con un título. Bovaglio cerró con una promesa de fe hacia su plantel: «Comprometí a que cuando termine el año este escudo tenga una estrella más… yo siento que este equipo lo va a tener».
Con la final de la Copa de la Liga y la Copa Chile en el horizonte, el «Capo de Provincia» busca transformar el orgullo de hoy en la gloria de mañana.

